‘Es como un hueco sin salida’: la escasez de los anticonceptivos afecta a las mujeres en Venezuela

No todos los abortos con misoprostol son dolorosos ni riesgosos. Los médicos recomiendan que las mujeres lo tomen junto con otro fármaco, mifepristona, que prepara el cuerpo para el proceso y hace que el procedimiento sea más fácil.

Pero la mifepristona no es fácil de conseguir en Venezuela, así que la mayoría de las mujeres toman el camino difícil.

Cuando Jessika volvió en sí, sus amigas le rogaron que fuera al hospital.

“No me llevas a ninguna parte”, respondió ella.

Le tenía pavor a la policía.

Luego pasó semanas recordando los acontecimientos de esa noche.

“Siempre tú dices, ‘Bueno, pasó esto, pero pudo haber sido peor. Bueno, podría haber sido peor. Me pudo haber pasado otra cosa. Me pude haber muerto en el proceso. Pero no pasó y está bien’”, dijo.

“Pero no es eso, ¡no está bien!”, continuó.

“No está bien que lo he hecho en un galpón. No está bien que me haya desmayado, no está bien que tuve depresión, no está bien como me siento a veces”, dijo con rabia, tropezando con las palabras. “No está bien que este país te empuja a una situación tan grave. Y lo único que hace es cerrar y cerrarte puertas. Yo soy resiliente, sí. Pero todos, en un punto, nos cansamos. Y yo estoy cansada. Muchísimo, muchísimo.”

Sin otra ayuda, unas pocas organizaciones sin fines de lucro se han convertido en recursos cruciales para las mujeres, al ofrecer anticonceptivos de bajo costo o gratuitos. La mayoría reciben apoyo de fondos internacionales.

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